Delmas, la calle mas caótica de Port au Prince... pero la mas llena de humanidad.
Por otra parte, la calle es dura, es difícil, es una lucha… no faltan ladrones y aprovechados. Los coches no respetan a los peatones. Hay que llevar mil ojos.
No se si podéis avistar al fondo de esta foto…la largura de esta calle, es la mas larga y llena de la ciudad…es Delmas, la calle mas caótica de Port au Prince... pero la mas llena de humanidad.
Otra cara de la calle es... las piruetas que uno debe hacer para sobrevivir a los atropellos, tropezones, caídas, resbalones, charcos, agujeros, basuras... Ponerte en camino en la calle significa santiguarte antes de salir de casa y ponerte en manos de Dios. Desde luego la ciudad no es un lugar de paseo. Uno va a lo que tiene que ir, nada de contemplaciones, nada de salir a respirar aire puro ni a echar una cana al aire... Las aceras, cuando las hay, están llenas de agujeros, de basuras, de enormes charcos, de hierros que no se de donde salen...Con lo cual subes y bajas de la acera como si hicieras un juego de equilibrios... y en una de esas como te descuides, un coche te cepilla. Es surrealista. Cuando no hay aceras, has de ir mirando detrás, delante, a los lados para ver con quién te topas. Eso sí, los coches no respetan nada, no atienden a nada... alguno me ha dado ya un pequeño golpe y ni se inmuta.
La otra cara de la calle... tanta gente tirada en el suelo pidiendo, flacos y hambrientos, mujeres, hombres, niños, locos, jóvenes... Esto no se puede describir. Yo lo veo y callo y me quedo sin respiración a veces. No sé qué decir.
Otra cara? Los pequeños comercios de la gente en la calle. TODO EL MUNDO VENDE... PERO QUIEN COMPRA??? Esto es increíble. Chicos jóvenes con cantidad de cosas colgando por su cuerpo, igual es una antena de televisión, que una radio, que botellines de refresco, que bolsitas de plástico de agua potable. Mujeres con grandes bandejas llenas de verduras, tubérculos, hortalizas...sobre la cabeza, un peso increíble. Hombres limpiabotas con todos sus utensilios a cuestas y una campanilla que anuncia su disponibilidad para limpiar los zapatos. (Qué importante es aquí llevar los zapatos limpios.) Hay montones de limpiabotas. Otros venden palos de fregonas y escobas, otros venden como unos polos de vainilla y chocolate.,, Todos gritan lo que venden con unas tonadillas típicas... “Bale, bale,bale...”, “crem mai, cre mai, cre mai...”...
En fin... para que tengáis una idea...
La ciudad es terrible...mente encantadora...