1. La crítica y desastrosa situación de la educación y de la sanidad. Estos dos sectores son el termómetro de la situación del país. La casi nula inversión del gobierno en sanidad y en educación mantiene a la población en un grado de analfabetismo alarmante y en una falta de atención sanitaria pública inaceptable.
2. La actuación sobre la grave deforestación del país: Por si no lo sabéis, Haití, significa: Tierra montañosa. Y apenas quedan bosques en Haití. Las montanas están literalmente peladas, erosionadas… gravemente heridas por las lluvias torrenciales y por la tala sin control de árboles, en parte por la explotación extranjera, y en parte porque la pobreza de la gente les lleva a talar los árboles para cocinar sobre todo. Por otra parte, los ciclones y huracanes devastan periódicamente los pueblos, cosechas, casas y todo lo que se encuentran por delante. Y como siempre los más pobres son los que siempre sufren más.
3. La crisis económica mundial afecta doblemente a este pueblo. El 80 % de la población vive en la pobreza y la mitad de este tanto en la miseria absoluta, sin casa, durmiendo en la calle, sin trabajo. La lucha por la supervivencia es el modus vivendi más generalizado. La necesidad provoca que la gente haya buscado desesperadamente la ciudad pensando que en ella va a encontrar alguna salida y cuando llegan se encuentran peor que en los pueblos. Las casas son caras de alquilar o comprar, los pequeños comercios son excesivos, con lo cual todo el mundo vende pero nadie compra. Ante esta situación, una táctica que el gobierno está queriendo tomar es lo que llamamos Descentralización, que consiste en favorecer que la gente acuda de nuevo a las provincias, a sus pueblos, para desatascar la ciudad.